"The Handmaid´s Tale"; Margaret Atwood


The Handmaid's Tale

Antes que Panem, la Chicago del futuro, y las minas de Marte, estaba Gilead. Y antes que Katniss, Tris y Darrow, estaba Offred. 

The Handmaid’s Tale - o en español, “El Cuento de la Criada” - publicado en 1988, es una novela distópica que sigue a Offred, una criada en una sociedad irreconocible que ha vuelto a los valores arcaicos de la religión cristiana. Las mujeres no tienen permitido leer, el adulterio, la homosexualidad y la herejía son penados con muerte, y la información sobre la realidad es cada vez más escasa. 

Lo que es incluso más escaso en este futuro muy, muy cercano, es la natalidad: debido a la contaminación y a otras razones, una gran cantidad de los nacimientos son de no-bebés, seres con problemas congénitos. Como respuesta a esto, la sociedad de Gilead (el país que antes era un par de estados del norte de los Estados Unidos y donde se desarrolla la novela) ha recurrido a la creación de las criadas, mujeres cuya única tarea es, una vez al mes, tener relaciones con el hombre al que han sido asignadas y darle un bebé a él y a su esposa. 

Este libro es ya considerado un clásico, y de lo mejor de la narrativa distópica, y estoy muy de acuerdo. La manera de escribir de Atwood es algo extraña, y cuesta un poco adaptarse, puesto que la novela no tiene mucha trama en sí: son una serie de eventos experimentados por Offred - cuyo nombre real no es así - que llevan un desenlace algo ambiguo. No obstante, se crea a lo largo de las apenas trescientas páginas un relato sumamente atmosférico y escalofriante, que pone los vellos de punta por lo posible que es.

Esto último es lo que, desde mi punto de vista, eleva el material: en la mayoría de novelas distópicas, seguimos a personajes en mundos cuya sociedad espantosa funciona desde hace décadas, quizá incluso siglos. En “The Handmaid´s Tale”, este cambio horroroso del sistema ocurrió hace no más de quince años, y Offred recuerda perfectamente los tiempos en los que podía leer, podía tener dinero, y vivía feliz con su esposo. La narrativa recurre también a flashbacks, escenas ambientadas en el pasado, que relatan desde la perspectiva de Offred el ascenso al poder del grupo de personas que permitió que se llegara a la sociedad en la que hoy vive. 

Una de las críticas más repetidas que he visto es que una sociedad no se asienta tan fácil a un cambio tan enorme en la forma de vivir. Sin embargo, solo toma con mirar hacia nuestro alrededor: estamos en medio de una cuarentena provocada por una pandemia global que impide que socialicemos, nos juntemos, y nos obliga a quedarnos en nuestras casas, y la gran mayoría de las personas lo aceptamos de buena gana porque “es para nuestro propio bien”. No desconfío de las razones de la cuarentena, pero si todo lo que toma para que la gente no haga revuelo en las calles es convencer a las masas que lo que está sucediendo es por su propio bien, ¿es realmente tan difícil aplicar un cambio grande en la sociedad?

Debería decir también que esta novela funciona porque Atwood teje su mundo sutilmente y crea personajes redondos, aunque no podemos saber con certeza si confiar en nuestra narradora. La historia completa está narrada desde el súper limitado punto de vista de Offred, por lo que todo lo que sabemos sobre el mundo en el que vive y las personas que la rodean está filtrado por su manera de ver las cosas. Aún así, Offred es un personaje sumamente memorable, al igual que Moira, Nick, y el Comandante, el hombre al que Offred debe darle un bebé. 

A pesar de que los primeros dos tercios de la historia son decididamente lentos, cada una de las escenas y pensamietos extraños de Offred (entre los que se incluyen citas como “Así es como me imagino a Dios: un huevo.”) lo que hacen es plantear un estatus qúo que se rompe por completo en las últimas cien páginas, y que lleva a la historia a una conclusión que deja muchas dudas y que, al mismo tiempo, es satisfactoria. 

Sé que hay una secuela, pero, sinceramente, no tengo ganas de leerla: The Handmaid´s Tale es una historia perfecta así como está, un retrato algo pesimista, pero hasta demasiado realista, de lo que puede suceder cuando un grupo totalitario - de cualquier ideología - toma el poder. 

10/10

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